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ALGUNAS REFERENCIAS:

 

Residencia El Molino Ctra Estación 35 (Coreses - Zamora) 980 500 029

Residencia Grupo GB Residencias, S.A (García Baquero) (Ctra N-420, Km 285 Alcazar San Juan) 926 588 090

Residencia asistida Ntra. Sra. de la Merced (Ctra Alcazar, s/n - Herencia -Ciudad Real) 926 572 555

Centro de Día para Mayores de Alcazar de San Juan

Residencia de Ancianos Caja de Ahorros municipal de Burgos (Centro Miranda de Ebro - Burgos) 947 258424

Residencia de Ancianos Caja de Ahorros municipal de Burgos (Centro Alondiga-Burgos) 947 809936

 

 El ozono es el mejor Bactericida, Germicida, Virulicida y Desinfectante, debido a su gran poder oxidante.

 

Su acción desinfectante se basa en la destrucción de innumerables colonias y microorganismos (bacterias, virus, hongos, algas, mohos, esporas…) causantes de muchas enfermedades.

Su acción para la eliminación de olores se obtienen, no por encubrir un mal olor, sino debido a una verdadera destrucción química del mismo, eliminando por dicha reacción la mayor parte de olores de procedencia inorgánica. Así, pequeñas concentraciones de ozono eliminan los olores de tabaco, secreciones corporales, cocción, manipulación de alimentos, etc. Convierte el altamente tóxico monóxido de carbono, en inofensivo bióxido de carbono.

El ozono esteriliza el aire enriqueciéndolo de oxígeno.

 

“Con el aire respiramos, la mayor parte de nuestras enfermedades, en contacto con el Ozono, los microbios quedan quemados y las toxinas destruidas”. (Instituto Pasteur).

 “Eliminando las impurezas del aire al esterizarlo con Ozono se elimina en un 98% las probabilidades de contraer enfermedades infecciosas” (Renaud Laport).

 

OZONO EN HOSPITALES Y CLINICAS

 

          Después de los primeros descubrimientos y experiencias realizadas por eminentes doctores, como Ignúe Semmelwiss, Pasteur y Lister, sobre la séptica y asepsia de los centros sanitarios, se ha puesto de manifiesto una creciente tendencia a la investigación de procedimientos para impedir el contagio de enfermedades infecciosas, especialmente para las bacterias autoresistentes a los antibióticos.

 

          Se descubrió que el principal medio de contagio es el aire, y por tanto, los numerosos métodos que se han ensayado van encaminados a la esterilización de este.

 

          En el punto de partida de la propagación de las infecciones iatrogénicas, se halla el enfermo portador de bacterias, y el hombre sano. Al toser, al hablar e incluso al respirar, de las cavidades nasales y bucales salen bacterias que pasan al aire. Estas flotan en el aire adheridas a microscópicas gotas de saliva. Las de mayor tamaño no tardan en depositarse en el suelo, sobre los objetos de instalación y mobiliario, así como en la piel de los enfermos y hasta en los vendajes. Las partículas más pequeñas siguen flotando durante un tiempo más prolongado, y cuando el enfermo respira, llegan a las vías respiratorias de mismo, depositándose sobre las manos del enfermo y del personal sanitario, sirviendo también de punto de partida para la infección.

 

          Las bacterias pasan también a la atmósfera desde la superficie de las heridas purulentas, y ello aunque las heridas sean tratadas en estado vendado. Este modo de propagación amenaza especialmente el aire de las salas de cura y de operaciones. Durante el curso del vendado o de la operación se depositan en las heridas de otros enfermos y constituyen un grave obstáculo para la curación de las heridas.

 

          Barnard y sus colaboradores consideran que la mayoría de los gérmenes que flotan en el aire no proceden de la nasofaringe, sino de la piel del personal.

 

          De todos estos se deduce la importancia de comenzar por la total esterilización del aire que rodea a personas y objetos, que es el principal medio de infección y contagio.

 

          A este fin comenzaron a aplicarse numerosos productos químicos, como ácido fénico y los glicoles, difundidos por el aire, sistemas que siendo incómodos de utilizar no producían resultados satisfactorios. También se emplearon los rayos ultravioletas, pero además de ser costosa su instalación y mantenimiento, producían lesiones en los ojos y tejidos de personas expuestas a los mismos.

 

          Recientemente se ha llegado a la conclusión de que el mejor procedimiento es la utilización del OZONO, gas alotrópico del oxígeno con en elevadísimo poder oxidante, que aplicado en pequeñas dosis en el aire producen un efecto fulminante en la población bacteriana del aire, garantizando una perfecta asepsia.

 

          El OZONO, en su utilización en este tipo de establecimientos públicos, cumple en doble papel benefactor, aparte del elevado poder desinfectante, como ya hemos mencionado, está su gran efecto desodorizante. Al mismo tiempo que destruye por oxidación las bacterias, descompone las sustancias orgánicas y productoras de los olores molestos que en estos lugares se originan.

 

          Comencemos por ese olor a medicamento y desinfectante que es característico en todo centro sanitario, que incluso puede sugestionar al paciente y ayudarle a no olvidar que es un inigualable desinfectante, elimina ese característico olor a medicina.

 

          Ya en la sala de espera, la acumulación de personas da origen a que el ambiente esté cargado y lo que es más, allí se mezclan enfermos con personas sanas, y el peligro  de contagio es inminente. Aquí el OZONO, por lo anteriormente dicho, encuentra un perfecto lugar para su benéfica acción. No olvidando al mismo tiempo que sus moléculas sin iones negativos, evitando posibles estados nerviosos a que da lugar la espera.

 

          En los quirófanos, salas de cura y reconocimientos sería redundancia repetir su acción desodorizante y esterilizante.

 

          Así como en las habitaciones y especialmente en las salas comunes, el OZONO es la solución ideal para los problemas que allí se originan, contagio, olores, etc.

 

          No olvidemos que el enfermo requiere un medio limpio y puro, como en la alta montaña, y que mediante el OZONO se puede conseguir de un modo artificial dicho ambiente.

 

RESIDENCIAS DE LA TERCERA EDAD